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A grandes rasgos, en el libro se explica que en estos tiempos, todo ha de convertirse en show o espectáculo si quiere abrirse camino en el mercado. Y no se refiere simplemente a la venta de productos, sino también a la venta de ideas. Si quieres convencer, debes también entretener.
Pocos actos o ceremonias se salvan de esta "frivolización." Los mítines políticos, por ejemplo, han de tener un jingle, soltar globos y decorar los pabellones y las solapas con pins, banderolas, etiquetas y todo tipo de merchandising. Y si es posible, incluir una actuación musical al cierre. También queda muy bien que algún actor o celebrity contribuya con algunas palabras.
En el Madrid Open de tenis, a algún lince publicitario (o a los propios organizadores), se les ocurrió hace ya un par de años que sería todo un bombazo remplazar a los niños recogepelotas de toda la vida por tías buenas - perdón -modelos.
No se trata de chicas que jueguen al tenis, o que estén aprendiendo a jugar, ni siquiera de entusiastas seguidoras del deporte. No. Se trata de modelos que se eligen en un casting, se las maquilla, se las viste con minifalda de BOSS y se le dan un par de lecciones en las que aprenden a recoger pelotas sin despeinarse.
Hoy viéndolas en la semifinal que ganó Nadal, volví a preguntarme ¿qué papel juegan estas señoritas en todo esto? ¿Y en los torneos femeninos, nos van a poner a tíos macizos? ¿Para qué? No se me ocurre ni una ventaja frente a los niños. Para empezar, el trabajo de una modelo está en la pasarela o el estudio fotográfico y no en un entorno en el que como poco, se arriesga a que le dejen un ojo morado de un pelotazo.
¿Acaso no es lo suficientemente entretenido un partido de tenis como para mantener interesado al personal sin que haya necesidad de alegrarle la vista con los floreros de turno?
Si ya hace mucho que practicamos deportes, conducimos coches, etc. ¿por qué seguimos tolerando que nos usen de jarrones en los salones del automóvil, sorteos de la UEFA o en las pistas de tenis?
En EEUU, hay muchas pistas rápidas de colores (volviendo al tema del show business). Me gustó que los tenistas se negaran a jugar en pistas de color azul. De hecho las probaron y Nadal dijo que no es que se jugara peor (tampoco se juega mejor), sino que simplemente no le gustaba. Las pistas de tierra batida son rojas y no veía motivo para que dejaran de serlo.
Cambiar por cambiar sin otra finalidad que la de sorprender siempre me ha parecido una imbecilidad, digan lo que digan los gurus del marketing.
