miércoles, 9 de septiembre de 2009
BÉSAME MUCHO
Anoche volví a ver la magnífica película "Un Lugar en el Sol". Creo que ningún actor me ha vuelto a enamorar como lo hizo Montgomery Cliff en mi adolescencia. La película es soberbia, y los planos de Monty besando a Liz Taylor, de los más bonitos que he visto.
Está claro que el beso es muy cinematográfico. Algunos son tan creíbles que acabas con la boca en pompa como si te los hubieran dado a tí. Otros no se los creen ni los actores, demostrando que incluso la química que tienen o no entre sí traspasa la pantalla.
Este verano, el beso en la barca del anuncio de Dolce y Gabanna me entonaba mucho. Tal vez porque evocaba (quede claro que no por los cuerpazos) un beso en la cubierta de otro barco, en otro tiempo.
Tenía diecinueve años y fue el beso más largo que me dieron (y dí) nunca. Era una noche muy calurosa de agosto y había zarpado en barco desde Brindisi hacia el puerto del Pireo. Me senté en la cubierta a admirar una luna nueva, inmensa y mágica que mi buena estrella quiso que tocara aquella noche, cuando un adonis a mi lado me susurró al oído: “The moon's an arrant thief, And her pale fire she snatches from the sun”. No hizo falta ni una palabra más. Nunca he podido resistirme a Shakesperare.
Pienso que el beso se ha "desvalorizado" mucho en estos tiempos. Tanto en el cine (ya me refrescarán la memoria los cinéfilos) como en la vida real.
¿Cuándo fue la última vez que vísteis a una pareja besándose con ganas en la calle? (No me refiero a escenitas tipo Mercado de la Boquería)
¿Hay ciudades donde la gente se besa más? ¿Quizás en Madrid la gente se bese poco? ¿Se besan más en París o Barcelona, por ejemplo?
Antiguamente en Buenos Aires la gente se besaba muchísimo en las esquinas, bajo las farolas, en los portales, en las estaciones de tren ...Como el porteño es incapaz de permanecer callado, los besos siempre suscitaban comentarios jocosos o el jaleo oportuno de algún viandante.
En Madrid hace unos años, al detenerse mi taxi en un semáforo en el que una parejita se besaba con mucho entusiasmo, el taxista comentó "¿Ha visto usté eso? ¡Lo que hay que ver! Pero no se vaya usted a creer que se quieren, no, no señor, que éstos son de los que luego al llegar a casa se dan de hostias!". No sé si el comentario era pura mala leche o fruto de su experiencia personal, pero está claro que a mucha gente le molestan las muestras de afecto en público.
El Scientific American publicó en un artículo (que merece post aparte) que el americano medio de hoy se mostraba más tolerante que hace unos años, y no tiene ningún problema en compartir su lugar de trabajo con un homosexual(¡!) pero en cambio, no puede digerir sus muestras de afecto en público - en especial los besos!!¿? Al parecer, el ver a dos mujeres o dos hombres besándose entre sí, los inquieta muchísimo.
Los beneficios de los besos están sobradamente estudiados. Su importancia a la hora de elegir pareja, también. Hay veces en que por mucho que te empeñes, no consigues coordinar el gesto y la nariz de uno/a u otro/a se mete siempre por medio.Claro que también hay quien besa como los dioses y luego como pareja...
Besos de afecto, de deseo, de verdad, de mentira, cortitos, larguísimos,con lengua, sin lengua, sobones, sensuales, en la boca, en la nuca, por todo el cuerpo, está claro, clarísimo que sin besos la vida es más difícil y mucho menos agradable.
Y lo saben hasta los monos. He oído que más de un cuidador se ha quedado de piedra cuando al ir a darle un piquito a un orangután, éste le metió la lengua hasta la campanilla.
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Labels: besos, cine, Montgomery Cliff
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martes, 23 de junio de 2009
MAD DOGS AND ENGLISHMEN GO OUT IN THE MIDDAY SUN

Summer afternoon - summer afternoon; to me those have always been the two most beautiful words in the English language
Henry James
Me encanta el verano. Me gusta el calor.
Como mi situación económica se ha deteriorado mucho desde hace un tiempo (y aún más desde que tengo mi propia empresa) ya no puedo permitirme el lujo de planificar unas vacaciones.
De todas formas, a no ser que pudiera irme a las Antillas, prefiero viajar en otras épocas del año.
Será un topicazo pero es verdad: Madrid en verano es una delicia.
Desde hace unos años, se han vuelto a poner de moda los cines al aire libre.
El Doré tiene una terraza maravillosa, con barra y todo, en la que
se entremezclan la luz de la pantalla y la luz de la luna, creando la atmósfera perfecta para adentrarse un par de horas en otros mundos.
El verano pasado ví un ciclo de películas de la etapa mexicana de Buñuel. Mientras en la película le daban a elegir al personaje si quería morir de un tiro o ir exilado de por vida a una isla, yo miraba de reojo las estrellas que se reflejaban en las burbujas de mi gin-tonic.
Esta tarde me sentaré a leer en una terraza de Lavapiés o le pediré a algún vecino senegalés que me cuente cosas sobre Dakar.
Es que hay muchas formas de viajar y quien no se consuela es porque no quiere.
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PATSY SCOTT
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Labels: cine, vacaciones, verano
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