martes, 29 de enero de 2008

LA LITERATURA Y EL DERECHO - ON LIT AND LAW

Siempre he sido aficionada a las páginas salmón de los periódicos. No sé nada de economía (la macro-economía me interesa aunque no la entienda y la doméstica, ¡ay de mí! ni la entiendo ni me interesa)pero estas páginas siempre me han servido de indicador en cuanto a tendencias, de referencia en cuanto a la nueva terminología en el mundo de los negocios y como explicación de lo que luego parece inexplicable en las noticias del periódico. Vamos, como si las páginas salmón fueran el negativo de las páginas en blanco y negro.
Todo esto para contar que el domingo pasado me tropecé con un artículo en las susodichas páginas que han bastado para alegrarme toda la semana. Hablaba sobre el sistema de acceso a jóvenes abogados que ofrecen los tres grandes bufetes. Cada bufete hace una descripción del perfil del candidato ideal - y aquí me detengo para explicar el motivo de mi alegría al tiempo que hago una reverencia a la socia y secretaria general de Uría Menéndez - porque entre las muchas cualidades que debe poseer el abogado ideal, opina que DEBE INTERESARLE Y GUSTARLE LA LITERATURA ya que "...entender a la gente es muy importante para un abogado y el que no lee tiene dificultades para entender a su interlocutor..."
Que la literatura sea una puerta para conocer al otro o un buen ejercicio psicológico para cultivar la empatía no es ninguna novedad.
Tampoco lo es que ambas habilidades sean importantísimas en el concepto que tenemos los profanos de lo que debe ser un abogado.
Pero lo que sí es novedoso es que una socia-secretaria general de un bufete de ese calibre lo proclame en las hojas salmón de un periódico. Da gusto.

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