miércoles, 4 de febrero de 2009

MERCACHIFLES





Hace años ya, que al entrar en una sucursal bancaria que estaba en la calle Génova (creo que en el edificio actual del PP) me quedé asombrada con la cantidad de maletas, televisores, cuberterías y objetos varios que tenían en exposición.

Daba la sensación de haber entrado en una especie de mercadillo de lujo en lugar de a un banco. ¿A qué obedece ese tipo de marketing?

¿Creerán que de ese modo se olvida uno de que el negocio puro y duro que paga los sueldos y los alquileres de lujosas oficinas provienen en gran medida (algunos sostienen que en un 73/75%) de las comisiones que nos roban descaradamente a los clientes?

El caso es que últimamente la cosa ha ido a más. Una pareja de abogados amigos solicitaron al banco un aval para una operación. El banco se lo otorgó a cambio de que compraran - no uno- sino dos, juegos de cuchillos estupendos y carísimos.
Otra pareja joven que solicitó un crédito para comprar un coche a plazos, ambos con nómina que garantizaba sobradamente la devolución de las cuotas, tuvo que comprar además una batidora-licuadora carísima que no necesitaban en absoluto para que el banco le financiara la operación.
Claro que estas cosas pasaban cuando los bancos aún otorgaban créditos.

Y una anécdota final, que no me resisto a contar porque parece increíble, da vergüenza ajena y atañe a un colectivo al que pertenezco:

El director de una sucursal de uno de los grandes bancos llamó hace unos meses al dueño de una agencia de traducciones para una entrevista en la que le proponía hablar sobre una posible relación comercial entre ambos.

El dueño de la agencia de traducciones fue recibido con la pompa que reservan para los clientes preferentes, en despacho privado, donde se le informó que el banco, que tiene un volumen enorme de traducciones, estaba buscando una empresa que se hiciera cargo de éstas. Enviarían una traducción a prueba, y si quedaban satisfechos con el resultado, le proveerían de trabajo continuado.

Hasta aquí todo normal, ya que es habitual realizar una traducción de un par de párrafos en concepto de prueba - gratuita - aunque este tipo de relaciones entre traductores y clientes se establece normalmente vía email, sin necesidad de reuniones, incluso en el caso de empresas muy importantes.

Al cabo de un par de semanas, llegó la primer traducción: una prueba de un par de folios. Se envió sin recibir posteriormente noticia alguna del banco, que quedaría satisfecho, ya que unos días más tarde le enviaron otra prueba, esta vez algo más larga, que también se le realizó de forma gratuita.

A continuación llegó una tercera prueba que consistía en un documento de unas 3.000 palabras (traducción que vendría a costar alrededor de 350€).
Hasta aquí llegó la paciencia del dueño de la agencia, quien se negó a seguir trabajando gratuitamente para el banco.

Basta multiplicar tres "pruebas" por diez o quince agencias de traducción que hayan caído en la misma trampa para comprobar lo que el banco sinvergüenza se ha ahorrado en traducciones.

Se quejan de haberse convertido en chivos expiatorios, insisten en que siguen otorgando créditos - ahora simplemente se aseguran de otorgarlos únicamente a clientes de solvencia a prueba de balas. ¿Pero no eran ellos los que establecían la solvencia apropiada del cliente también cuando otorgaban los créditos anteriormente?
Está claro que el riesgo era perfectamente asumible cuando ha producido, a pesar del nefasto tercer trimestre del 2008, los beneficios inmorales que han obtenido.

¿Por qué tiene que alegrarnos que los bancos españoles estén más "saneados" que los de otros países si eso no repercute en los ciudadanos? Por muy empresa privada que sean, ¿no son acaso, un servicio público?

Ya me gustaría oír a alguno de nuestros políticos dirigirse a ellos con las palabras que le dedicó el sábado un indignado Presidente Obama a los de Wall Street a propósito de los bonos que siguen cobrando :

“That is the height of irresponsibility,” Mr. Obama said. “It is shameful. And part of what we’re going to need is for the folks on Wall Street who are asking for help to show some restraint and show some discipline and show some sense of responsibility.”

2 comentarios:

Maria dijo...

Seguro que al director de la sucursal que encargo las traducciones le ascendieron en recompensa por la brillante operación. Y si quiero pensar peor, igual las cobró él mismo o algún amiguete.

PATSY SCOTT dijo...

Ja ja, a estas alturas no me sorprendería nada...

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