miércoles, 24 de septiembre de 2008

TELEMARKETING

8.30 de la mañana de un sábado, me despierta el teléfono. "Hola,muy buenos días, es usted la titular del teléfono? " Sí... Encantada, le habla a usted Guadalupe Ribadeneira y la llamo de la XXX(ONG de la que no daré el nombre para evitar problemas). "¿Conoce usted la labor que desempeña XXX?"
- Sí, claro que conozco XXX, pero es que me acaba usted de despertar y...
"Disculpe Sra. Patricia (¿cómo sabe mi nombre?) sólo le robaré unos minutos. Pues si conoce usted a la XXX, estará al tanto de la labor que ésta desempeña en los países del tercer mundo. Estamos haciendo una campaña de recaudación de fondos para...
"Señorita, ¿le importaría decirme quién le ha dado a usted mi número de teléfono y mi nombre?"
Pausa.
"Nadie, nos aparece usted en el ordenador, es que seguramente figure usted en las Páginas Amarillas"
"No señorita, no aparezco en las Páginas Amarillas y me extraña que conozca usted mi número considerando que acaban de instalarme el teléfono hace unas semanas."
"A lo que íbamos...imagino que al conocer usted la magnífica labor que lleva a cabo la XXX querrá colaborar con..."
"Imagina usted mal, señorita y le voy a colgar a usted el teléfono."
"¿Quiere decir que no desea colaborar con nosotros en la erradicación de..."
"Quiero decir que no me gusta que Telefónica haga públicos mis datos sin mi consentimiento y además, colaboraré cuando y con quien me apetezca, si no le importa."
"No, señora Patricia, pero piense usted en lo mal que irían las cosas en el mundo si todos reaccionaran como usted."
Colgué y me volví a la cama sintiéndome un poco ogro.

Me rondaba la cabeza un poema de Bukowski que tardé en encontrar (la reproducción del cual espero no esté infringiendo ningún copyright):

too early, too late, and
never...

there are always some people who will
phone a man at 9 a.m.
when he is beastly sick and
hungover.

I always dispatch
these
with a few violent
words
and the
banging of the
receiver

knowing that their
morning eagerness
means that
they've wasted the
preceeding
night

and most likely
the days and
years.

that such could
conceive
that
I'd ever want to
speak to
them
is an insult
to
whatever forces of
life
are left
in our dwindling
universe.

Charles Bukowski (1985)

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