sábado, 18 de abril de 2009

AS TIME GOES BY




The concept of age is something that has always eluded me. As an early teenager I wanted to grow up, like we all do, I guess, but when I turned 17 I must've really loved it because I kept on being seventeen for at least three more years.

The day my beautiful daughter Liv was born, on giving my date of birth at the hospital, it suddenly dawned on me that I was not 17 any longer - I had turned 20 without really understanding how it had happened.

All through my twenties and thirties, too busy having children and celebrating their birthday parties, I was never aware of my age and was often taken aback when someone asked. I remember one whole year when I thought I was 35 - it turned out to be that I was 34 - I had one bonus year! Didn't think much of it at the time, to be quite honest.

The first shock came when we moved to Santiago de Chile, where everyone working in the office was very young. After a party, a departing guest (a gorgeous-looking girl in her twenties) said something in the line of: "How wonderful to be so enthusiastic and full of life at your age!" AT MY AGE? AT MY AGE? What the hell did she mean by my age? A simple substraction was enough to make the coin drop with a thud. I was already 42!!!
(Now don't ask me how that happened 'cause I had been too busy changing houses and moving from one country to another to even notice).

It was tough, but having digested the fact of being in my forties, I've been pretty reconciled with life until very recently, when two incidents disrupted my peaceful and quiet existence in which mirrors are only used for looking at my teeth after I brush them (which explains my total disregard for wrinkles - all well earned and deserved as far as I'm concerned).

The first occured a couple of months ago, when a young girl stood up in a very crowded metro wagon to offer me her seat! Well, what that feels like, you'll have to wait till you reach my respectable age to know. I turned to see if she was beckoning someone else. Nope. I refused with a smile and then glanced at all the other people standing. Did I look older than ALL of them?? The answer is obvious.

The second incident happened yesterday. I was sitting outside, and a ray of sun was caressing my hair and driving warm, friendly vibes down my spine when I suddenly discovered my reflection in a shop window across the road: I saw a lady with gray, wiry hair who greatly resembled my mother!!!

Nothing wrong with that, I guess. I love my mother and I love gray hair; (I just hope it goes gray all over, not in patches).
What kills me is the fact that years just seem to drop in on me totally uninvited and with no warning...

11 comentarios:

Isabel dijo...

Pues ya me gustaría poder comentar tu post, pero no entiendo el inglés (sé que todos deberiamos saber), y no encuentro en tu blog la opción para traducir. Un beso

PATSY SCOTT dijo...

Hola Isabel, lo siento, mea culpa - la verdad es que cuando comencé con el blog la idea era escribir todas las entradas en español y en inglés - según fue pasando el tiempo, me dio pereza y a veces escribo en inglés y otras muchas en español. Mil gracias por la visita.

Francisca dijo...

¡¡¡AY Patsy!!! I understand you so well! I´m still thinking that the face the mirror gives me back everytime I happen to look at (and not only) my face has nothing to do with me and, I keep wondering when that change took place. I do have to learn how to accept that I´m the "señora" they address me with instead of turning my head looking for some lady who might answer the question.

maikix dijo...

Creo que el paso del tiempo es mucho más evidente cuando la gente a tu alrededor siempre tiene la misma edad. Cuando a tu alrededor los compañeros crecen contigo, no te das cuenta.
Recuerdo en mi época de profesora (empecé con 24 años), me iba de marcha con los alumnos, que tenían alrededor de 18 años, quienes me llamaban por mi nombre. Al pasar los años, yo me iba haciendo mayor, y los alumnos SIEMPRE tenían alrededor de 18 años! Hasta que un día empezaron a llamarme "seño". Ahí decidí que había llegado el momento de marcharme.

elunicornionegro dijo...

"The first occured a couple of months ago, when a young girl stood up in a very crowded metro wagon to offer me her seat!"

Hahahahaha, now.... THAT is something! You creo que me habría sentado y luego le habría pegado una patadica en la espinilla, así como quien no quiere la cosa. Luego, very politely, me habría disculpado como la gran señora que soy (¡JA!). I guess it happens to all of us, we're just so busy running around we don't take time to stop and take a good look at ourselves until it's VERY late!

Oh! And we share the same dispassionate detachment to those evil things called "mirrors". Los espejos los carga el diablo, ¡te lo digo yo! Yo me miro cuando me acuerdo... or when I brush my teeth. Total, para lo que hay que ver... :-S

elunicornionegro dijo...

Me he descubierto una "herrata".

Voy a hacerme el harakiri. No merezco vivir :-(

Oh.

PATSY SCOTT dijo...

Francisca, recuerdo una vez, hace muchísimos años, que habiendo depositado a las niñas en el colegio, estaba recogiendo la casa y me tocó el timbre un vendedor de ELectrolux. Al abrir, me dijo "¿Está tu mamá? - tendría entonces 28 o así, y me indignó. De ahí pasamos a ser Señoras - qué cruz!

Maikix, lo de los alumnos es terrible porque va en las dos direcciones: de adolescente pensaba que la vida de los profes era una tragedia - nosotros nos largaríamos del instituto a vivir la vida, y ellos seguirían allí, año tras año, haciéndose mayores. Cuando años después era yo la que se ponía al frente de una clase, no podía dejar de recordarlo.

Jaja,unicornionegro, me ha gustado lo de la patada en la espinilla. A las que no somos adictas al espejo se nos aparece de vez en cuando el reflejo de una extraña que no tiene nada que ver con quienes somos. Me he inventado la teoría de que los demás lo que ven es una combinación de la extraña esa y de la que somos en realidad: ¡las reinas del mambo!

PATSY SCOTT dijo...

Ah, y en cuanto a la "herrata" yo publiqué un post anoche a las 4 de la mañana --que no es excusa- donde escribí atravesaba con z. Lo he visto esta mañana y me he querido morir - jezú,espero que no lo haya visto nadie!

Maria dijo...

Se produce un desacuerdo terrible entre lo que vemos cuando nos miramos al espejo y como nos sentimos. Recuerdo que no entendía muy bién a mi madre cuando a los 70 decía "Soy mucho más joven que mi cuerpo" Ahora lo entiendo de maravilla.
En mi cuadernito leo que Doris Lessing escribió "... for the person who looks at the old face in the mirror is the same as the one who shares your earliest memories, when you were two, perhaps less: that child's core is the same as the old woman's. "Here I still am: I haven't changed at all.
Everything is remarkable, people, living, .. You have been given new eyes. This must be what a very small child feels, looking out at the world for the first time: everything a wonder. Old age is a reviver of memories, in more ways than one."
Everything a wonder y las reinas del mambo (y los espejos sólo espejos).

Un abrazo

Maria dijo...

Se produce un desacuerdo terrible entre lo que vemos cuando nos miramos al espejo y como nos sentimos. Recuerdo que no entendía muy bién a mi madre cuando a los 70 decía "Soy mucho más joven que mi cuerpo" Ahora lo entiendo de maravilla.
En mi cuadernito leo que Doris Lessing escribió "... for the person who looks at the old face in the mirror is the same as the one who shares your earliest memories, when you were two, perhaps less: that child's core is the same as the old woman's. "Here I still am: I haven't changed at all.
Everything is remarkable, people, living, .. You have been given new eyes. This must be what a very small child feels, looking out at the world for the first time: everything a wonder. Old age is a reviver of memories, in more ways than one."
Everything a wonder y las reinas del mambo (y los espejos sólo espejos).

Un abrazo

PATSY SCOTT dijo...

Qué bonito lo de Doris Lessing, y ahí, imagino, está el kit de la cuestión. Que somos la suma de todas las que fuimos desde la infancia hasta hoy. La joven no reemplaza a la niña más que en el aspecto y en lo respecta a conocimientos, etc. y con la adulta, pasa lo mismo. Ahí sigue la niña (que aflora más de una vez), la joven y la adulta(No haré mención al Golden Age)conviviendo en armonía y confusión y siempre intentando mirar el mundo con ojos nuevos.
Me encanta lo que decía tu madre. Con tu permiso, me lo pido para soltárselo al próximo que me pregunte por mi edad.

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