domingo, 5 de abril de 2009

WHEN DYING IS NOT AN ART


Leí hace unos días que el 16 de marzo se suicidó Nicholas Hughes. Nicholas era hijo de la escritora Sylvia Plath y de Ted Hughes, Poet Laureate 1984.
Tenía 47 años, era biólogo especializado en pesca y había abandonado su puesto de profesor en una universidad de Alaska hacía unos meses.

Su madre, Sylvia Plath, se suicidó en 1963, a los treinta años, metiendo la cabeza en un horno de gas después de tomar la precaución de "sellar" con toallas húmedas la puerta de la habitación en la que dormían sus dos hijos, Frieda y Nicholas que entonces tenía 9 meses.
Silvia y Ted se habían separado unos meses antes y el "Glass Jar" no pudo resguardar a Sylvia del frío y la humedad de Inglaterra, de la soledad, de sus fantasmas, de su profundo desajuste con la vida...



Dying is an art, like everything else.
I do it exceptionally well.
I do it so it feels like hell.
I do it so it feels real.
I guess you could say I've a call.


Ted Hughes, se hizo cargo entonces de los hijos, a quienes les ocultó las circunstancias de la muerte de su madre hasta que se hicieron adolescentes.
Siempre se lo consideró el malo de este drama, ya que además de contribuir a la infelicidad de Sylvia Plath siéndole infiel, destruyó sus dos últimos diarios y "editó" algunas de sus cartas y manuscritos. (Él siempre sostuvo que lo había hecho para proteger a sus hijos)
También hay que añadir que la mujer-detonante de la separación de Ted y Sylvia, Assia Wevill, se suicidó seis años más tarde utilizando el mismo método que Sylvia, el horno de gas, esta vez produciendo accidentalmente también la muerte a su hija pequeña de 4 años.
Ted Hughes publicó en 1984 (moriría ese mismo año) un libro de poemas bellísimo y redentor llamado Birthday Letters.

Con el tiempo, y habiendo leído una segunda biografía de Sylvia (Anne Stevenson), parte de sus diarios y las cartas que escribió a su madre, mi impresión es que el destino de Sylvia estaba marcado ya desde su infancia y que bien poco podría haber hecho Ted Hughes de forma diferente para salvarla de sus demonios.
Sus poemas lúgubres, estremecedores hasta rozar la perfección a veces, son la fórmula desesperada que usaba para encajar las piezas que le permitieran vivir una vida aparentemente "normal".


Frieda, la hermana de Nicholas, es también escritora (tal vez mejor aún que su madre). Me pregunto qué posibilidades tiene de sobrevivir a la inevitable comparación, de eludir la depresión de la que se ha hecho ahora eco, ahorcándose, su hermano...

En palabras de mi querida Virginia Woolf: "Fiction is like a spider's web, attached ever so lightly, perhaps, but still attached to life at all four corners. Often the attachment is scarcely perceptible."

En el caso de ambas, Sylvia y Virginia, the spider's web snapped.

El caso de Nicholas se me antoja doblemente cruel. Llegó al mundo como parte involuntaria de una trama. No deja hijos.






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8 comentarios:

maikix dijo...

Qué historia tan triste!
Algunas personas nacen ya marcadas por el fatalismo, y la vida después no facilita precisamente la redención.
Debe haber un gen que predispone a la melancolía, como lo hay de la tendencia a la adicción.
Un abrazo.

Hester Prynne dijo...

Madre mía, ¡no sabía lo de Nicholas! Qué cosa tan terrible...

PATSY SCOTT dijo...

Hola Maica,
Justamente anoche escuché en Redes que así como hasta ahora podíamos "leer" el mapa genético, a partir de ahora podremos "escribirlo" - lo cual abre, imagino, un sinfin de posibilidades futuras para modificar determinados genes.
La verdad es que resulta bastante depre la historia, pero la noticia coincidió con una clase que estaba preparando sobre Sylvia Plath, y la coincidencia me afectó.
Un abrazo.

PATSY SCOTT dijo...

Hola Hester,
Sí, es tremendo, ¿verdad? Los últimos versos de "Candlestick" que le dedicó cobran un sentido terrible.

You are the one
Solid the spaces lean on, envious.
You are the baby in the barn.

Y ahora a otra cosa - imagino que ya has pasado por el blog de Farala, pero aprovecho para recomendarle su última entrada a Maikix desde aquí (se me olvidó antes). Me he reído mucho con la supermami.

Maria dijo...

¡Que pena Patsy! Me enteré del suicidio de Nicholas Hughes a los pocos días de haber estado comentando "Morning Song" con una clase y, claro, en la siguiente leimos 'Nick and The Candlestick'.
He leido que Plath, a propósito del nacimiento de su hijo, escribió "I felt like Christmas Eve, full of rightness and promise."
En general, la poesía de Plath me deprime y agobia, pero estos dos poemas me gustan muchísimo. No sé, me parece que en ellos se olvida un poco de si misma y su obsesiva busqueda interior.
Sylvia Plath selló las puertas con toallas y Ted Hugues rompió y ocultó papeles. Ambos quisieron proteger a sus hijos. No lo consiguieron. Tanto Frieda como Nicholas tuvieron que luchar contra la depresión, la anorexia, la fatiga crónica. Nick perdió la batalla. Y es que no podemos proteger a nuestros hijos de la vida misma. Ya escribió Plath en algún poema 'O golden child the world kill and eat you'
¡Uf, que depre!Un abrazo.

PATSY SCOTT dijo...

Hola María! Yo comparto tu agobio por su poesía en general - (estaba preparando los contenidos de unas clases para un workshop sobre Sylvia Plath cuando leí esto). Su hija es muy buena -
Lo que a mí siempre me interesó fue su obsesión por convertir en poesía todo lo que vivía - pasándolo por el turmoil de su cabeza y la dicotomía que hay entre la versión 1)en sus poemas 2)en las cartas a su madre 3)en sus diarios 4)versión de Ted Hughes y demás participantes.
Cierto paralelismo con Virginia - Leonard cargando para siempre con la culpa y las diferentes versiones entre diarios, cartas y amigos.
Things in life are seldom what they seem.
Y basta por hoy que me estoy poniendo algo densa. Un beso.

Maria dijo...

Estuve en un tris de comprar los diarios de Plath, pero al final no lo hice por lo que te cuento de que me deprime. Así que, aparte de lo que intuyo al leer The Bell Jar y sus poemas, no sé mucho más.
Con V Woolf es distinto. Creo que ella amaba la vida y todo y todos le interesaban. En mi opinión, lo que la llevó al suicidio fue el pánico a su propia locura.
A ver si puedo encontrar algo de Frieda Hugues.Ya te contaré.
Un beso.

PATSY SCOTT dijo...

"Cierto" paralelismo pero está claro que son muy diferentes, incluso en lo relativo a sus problemas mentales y su tratamiento. (Y desde luego en su estilo, escritura, etc). Yo me refiero a otras cosas.
Ambas tuvieron una pareja que escribía y que se erigió en su "cuidador". Para ambas, la escritura lo presidía todo en la organización de la rutina diaria - los cambios de casa, los viajes...
Ambas escribieron un diario.
Por cierto, hay un poema de Ted Hughes sobre su luna de miel en Benidorm!!! que empieza con "You hated Spain..."
Y ya basta, no aburro más.
Ah, si quieres te presto la biografía para cuando tengas ánimo. Es terrible pero a pesar de todo, bastante menos deprimente que su poesía.Beso.

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